-¿Cómo
se produjeron los hechos?- preguntó el Comisario-.
-La
cosa fue así- contestó el Hombre Indignado-: Yo iba con mi coche por la
Avenida, y en la esquina de sombra topé con esta persona, que estaba así como
está ahora, de tanga negra, luciendo los pechos al aire, apenas sostenidos por
un soporte, y con un perfume violento, que me llamó con un susurro. Me sentí
particularmente interesado, y acordamos ir juntos hasta mi casa. Una vez allí,
al palpar el asunto, constaté que había sido engañado, e indignado por la
estafa, le descerrajé cuatro tiros.
-¿En
qué consistió la estafa?- preguntó el Comisario-.
-¡En
que se trata de una mujer! ¡Yo creí de buena fé que era un travesti!
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