miércoles, 14 de noviembre de 2012


Después del atentado de las Dos Torres y la bárbara guerra de Irak, los Servicios Secretos Norteamericanos descubrieron que los árabes, en realidad, están infiltrados por todos lados, incluída la industria cinematográfica.
Sin ir más lejos, ayer encontraron que la mona de Tarzán es Chiíta.


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