viernes, 13 de diciembre de 2013
jueves, 12 de diciembre de 2013
viernes, 29 de noviembre de 2013
NEGRO
Negro que corre y gana
en la pista
llevando en el pecho los colores
de un barco pirata:
Inglaterra, Francia, Holanda,
Portugal,
Estados Unidos:
concentrado en su carrera
-en su carrera triunfal-
parece no saber
que sus antepasados fueron esclavos
transportados en barcos
con esos mismos colores
junto con otros que nunca llegaron a destino,
muertos a hierro, látigo, hambre y pólvora
y arrojados al mar.
Corre, salta y gana,
a demasiados siglos de distancia
de los que fueron robados,
secuestrados, embarcados
por una Compañía
donde la Reina era accionista:
vendidos como esclavos:
-mercancía, materia prima terminal-.
a los cafetales de Brasil,
presa de perros Fila,
-cuando no ganaban la carrera
a la libertad-,
a los algodonales de Estados Unidos, pasto del Gran Dragón
del KuKlux Klan
-por perder la carrera, la presea
era colgar de un árbol,
entre cruces llameantes-,
para mayor gloria de la supremacía blanca
de la Cruz occidental.
Y este negro corre y gana
con su legítima sonrisa,
buscando un título más para su país,
el de los hijos de los piratas
que transportaron, esclavizaron,
usaron,
mataron/violaron/descuartizaron/ quemaron
a generaciones de su raza
por quinientos años
o más.
Veloz Tío Tom de la pista,
ganador de la medalla olímpica:
hoy tiene doble ración.
Se ganó el día
Old John Doe
EL NUEVE
Mágico, matemático.
Desde Dante
o antes
hasta ahora:
ordenador, salvador.
En el desierto abigarrado,
multitudinario
de gritos y olores,
infiernos y paraísos,
como antes con el Uno y la arquitectura del mundo,
las nueve cifras
celulares
conectan al uno con el número
atravesando la multitud.
Vínculo.
Flecha.
El mundo somos dos,
por un minuto,
aunque sea.
( del cuaderno de de Old John Doe)
lunes, 23 de septiembre de 2013
CALEPINO
Si hubo un caballo que se hizo famoso sin que la abrumadora mayoría de la gente lo hubiera visto correr, ése fue Calepino.
Hay que decirlo: existió. Nació en Buenos Aires en 1899, hijo de Camors (1887), caballo renombrado y gran padrillo, y Belle Rake (1891), y tuvo como hijas de cierto renombre a Liberty (1909) y La Pingüina (1913).
Los cuidadores de Camors eran uruguayos: el joven Domingo Torterolo (nacido el 8 de marzo de 1884 en la Curva de Maroñas, en Montevideo) y su padre, en el stud Acebal, de Juan Antonio Fernández. Padre e hijo también eran cuidadores de otros dos studs en Montevideo, cuyos dueños eran Juan Victorica y Juan Pedro Ramírez.
Domingo “Mingo” Torterolo- a quien la prensa turfística llamaba El Jockey Oblea por sus escasos 32 quilos de peso- fue muy exitoso en Argentina, al punto de ser recordado en un tango que inmortalizó Carlos Gardel:
(…)y el botija encaprichado/ que se siente un Torterolo/ al viejo lo vuelve “colo”/ palpitando un porvenir (…) (Letra de Carlos Dedico y Germán Ziclis, música de Salvador Merico)
El 17 de noviembre de 1918, en el Hipódromo de Palermo, Torterolo, piloteando a Grey Fox le infligió la única derrota al famoso e invencible Botafogo.
En ese stud Acebal nació Calepino. Se sabe que ganó un Gran Premio (tal vez en 1905) y algunos pocos premios más, aunque hay que destacar que en su época debió competir en su medio con un caballo excepcional como Old Man, al cual era muy difícil ganarle.
Pero en realidad, para nosotros, su fama no proviene de su carrera deportiva sino de su impensada vinculación con la política, que se originó en un suceso de crónica policial.
En un período que resulta difícil precisar- quizás 1902, tal vez 1903- ese joven Calepino empezaba a mostrar sus estimables condiciones en Buenos Aires. A alguien- cuyo nombre la historia no registra- se le ocurrió traerlo a Montevideo a disputar un Premio. Dado que muchos montevideanos aficionados al turf cruzaban periódicamente a la otra orilla y eran duchos en la identificación de caballos, la idea fue teñirlo. Literalmente. Para que no se lo reconociera por el pelaje.
Se le anotó con otro nombre y corrió. Dado que era un caballo desconocido, en las apuestas figuró dando un sport considerable, y solamente los que estaban en el secreto le jugaron, con lo que, al ganar Calepino, se hicieron acreedores de un premio suculento.
De alguna manera que la historia no detalla- tal vez el sudor del caballo hizo correr la tinta del maquillaje- el fraude quedó en evidencia y fue tan conocido como popular era el arraigo de las carreras de caballos.
Sucede que en 1903, para las elecciones de ese año, Eduardo Acevedo Díaz tenía aspiraciones de líder en el Partido Nacional. Integrante de la fracción culta y montevideana de esa grey- que se oponía al caudillo Aparicio Saravia, entonces candidato mayoritario- aceptó votar por José Batlle y Ordóñez, líder del Partido Colorado- a la postre ganador-, a propósito de un acuerdo político.
Esta determinación hizo que los saravistas motejaran a Acevedo Díaz y su acólitos, de “calepinos” dado que “se cambiaron de color” para ganar.
Hoy los tiempos han cambiado y el término “calepino” ha perdido su querulancia y mordacidad, de la misma manera que quedó en el olvido aquel caballo ocasional.
Para definir el ballotage de noviembre de 1999, el Partido Nacional hizo un llamado público y oficial para que sus seguidores votaran por el candidato Jorge Batlle, del Partido Colorado- lo que, tarde, reivindicaba a Acevedo Díaz-.
Y hoy, los colorados terminan de aceptar integrar un partido único con los del Partido Nacional con fines electorales
110 años después, Calepino vuelve a correr.
martes, 13 de agosto de 2013
La industria o la vida
La última nueva ola de protestas tiene que ver con la minería a cielo abierto. Como en la viejas olas anteriores, las consecuencias serían nefastas a escala planetaria y la contaminación dejaría al país- y a la región y al mundo- postrados e improductivos por decenas o centenas de años. Una condena bíblica.
Antes, la condena fue a las empresas productoras de pulpa de papel, y los estertores paroxísticos todavía perduran en algún grupo de argentinos que creen ver ya los síntomas de mutaciones en hijos, sobrinos, nietos o simplemente vecinos. Otras plantas productoras de pulpa de papel, sobre el río Paraná, que fabrican el Papel Prensa con que se nutren Clarín y La Nación, que hace cincuenta años que contaminan el río, jamàs fueron apreciadas, juzgadas o condenadas, lo que no quita que tambièn uruguayos vieran de este lado del río que la contaminación nos convertiría en zombies.
Sin embargo, el posible ver que todas las oficinas usan papel, todos los Bancos, todos los comercios. Funcionan todas las fotocopiadoras del país, todas las fiambrerías embalan productos en papel, se siguen imprimiendo libros- macionales y extranjeros-, agendas y almanaques, y hasta es posible constatar el uso habitual del papel higiénico- nadie ha renunciado a su uso, no obstante la condena de contaminación-.
Si la pulpa de papel- de la cual derivan todos los papeles- es contaminante y no la queremos aquí, ¿por qué aceptamos que estén en otros países y además hacemos uso de ese papel maldito, llenando las arcas de los industriales criminales? Si es malo en nuestro país, ¿por qué es aceptable en otros? ¿Por qué es aceptable la contaminaciòn en otros países?
Esto lleva a preguntarnos ¿qué industria NO es contaminante? Uruguay todavía tiene industria productoras de cemento, y los operarios sufrieron desde siempre afecciones pulmonares derivadas de su contacto, como consecuencia fatal. Pero Nadie en este país manifestó contra el cemento, ni menos, dejó de hacerse su casa con ese material. Ni la propia ni la del balneario, pudiendo hacerlo.
Derivada de la anterior, tuvimos una industria del fibrocemento, que se demostró era cancerígena. Nadie manifestó ni se quejó jamás. Antes bien, quien pudo hacerlo techó casas y galpones, porque era más econòmico que una planchada.
Fue y es contaminante en alto grado la industria metalúrgica, con sus gases;la industria de la curtiembre, con las sustancias tóxicas que se les aplican y sus derivados por el alcantarillado; la industria frigorífica- nadie recuerda el saldo lamentable de obreros que envejecieron prematuramente con los huesos "quemados" por el frío de las cámaras-, el transporte público y de carga, que envenena el aire de las avenidas;las grandes imprentas, con su vertido tóxico y nauseabundo- y pongo por testigos a los que inhalaron por años los efluvios de la vieja IPUSA en la Chacarita de los Padres-.
Pero nunca nadie protestó contra ésto.
Todas las industrias contaminan. Pero todas las industrias dieron trabajo, de ese trabajo se formaron barrios aledaños, de allí se formaron sindicatos, y todo eso formó hasta una mistica del trabajador, del obrero.
Y bien, ¿por qué, entonces, son inaceptables las papeleras y la minería a cielo abierto? Los detractores profetizan empobrecimiento de la tierra, su improductividad por luengos años, la extranjerización y la desvalorización de la hectárea.
Y de eso se hacen eco redes sociales y ecologistas de Montevideo.
Francamente por mucho que me estrujo el cerebro no alcanzo a imaginarme a vecinos de La Teja, el Cerro, Maroñas, Palermo, Brazo Oriental, Colón, Sayago o Malvín hondamente preocupados porque no van a poder adquirir en los próximos ochenta o cien años, estancias en Pirarajá, Mansavillagra, Aiguá, Barriga Negra, El Carmen o Conchillas. No percibo que la desvalorización de la hectárea afecte a cajeras de supermercado, guardias de seguridad, cuentapropistas, vendedores ambulantes, profesores de secundaria, maestras, enfermeros, empleados pùblicos.
Tampoco el empobrecimiento de la tierra. No está dentro de sus expectativas ni les condiciona la vida. No les urge resolver ese dilema ni los quema la amenaza.
A quien sì afecta es a la ganadería. La afecta la improductividad, porque ahí comen sus vacas, la afecta la rentabilidad de la tierra, porque de ello vivirán sus herederos, y el espacio para el apacentamiento de su ganado.
Y hete aquí que esa industria- la ganadera- fue la industria más altamente contaminante de toda la historia del país. Según lo demostraron lúcidamente Barrán y Nahum, la ganadería extensiva desplazó- a su pesar y sin elección posible- a los pobladores rurales pobres del campo a la ciudad. A una ciudad- cualquiera fuese- que no estaba preparada para recibirlos, que no tenía trabajo ni alojamiento para todos los que llegaban, y que por ello generó, en los márgenes de las ciudades, los pueblos de ratas, los cantegriles, los asentamientos: caldo de cultivo de la delincuencia, empujados por la pobreza.
Eso cambió radicalmente al país, y para peor.
Generaciones de compatriotas fueron expulsados de su lugar de nacimiento para mayor gloria de la ganadería, que a su vez generó una aristocracia con reglas propias al margen de las leyes del país, fundados en su podería económico, aristocracia que fija el precio de su ganado según parámetros internacionales y que aplica según su provecho al ambito nacional para no perder rentabilidad. Esperen, uruguayos, que se aproximen las fiestas de fin de año y verán cómo el precio de la carne sube mágicamente simplemente porque hay mayor demanda.
La contaminación los afecta porque pierden tierras y se desmejoran sus razas productoras.
Pero no conozçco que haya habido nunca- ni menos ahora- manifestaciones de protesta por la ganadería ni por el daño que le ha hecho al país.
Gente- quizás bienintencionada- que les haga los mandados-, sí.
La tontaminación se expande.
John Doe
sábado, 18 de mayo de 2013
LA MADRE, LAS MADRES
Zeus, impenitente seductor, se le insinúa a Alcmene, que no se resiste. Buena muchacha griega- de las mejores de su clase- percibe la identidad del donador de esperma y pide que su hijo sea el más fuerte y el más valiente.
Alégrate, tú, que has dado al mundo al más valiente de sus hijos. Cada aquea, sosteniendo a su hijo en las rodillas, cantará a Alcmene, llamándola por su nombre hasta el fin del día. Y serás venerada por el pueblo de Argos”.
Y no hay nada que seduzca más a una mujer que las demás la alaben por las hazañas de su hijo, sobre todo cuando éstas son las que se corresponden con lo que las demás también quieren: un guerrero, y triunfador.
Mucho tiempo después, Jehová- transformado en El Espíritu- procrea en María- esta vez, sin consentimiento-, y le anuncia que su hijo será rey.
El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te hará sombra, por lo cual lo santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios.
Y la destacará: bendita entre todas las mujeres.
Tal vez por eso, no pidió nada para su hijo.
Aquella, la griega, la del hijo fuerte y valiente quedó opacada por el hijo- aunque todos los griegos sabían quién era-, pero fue aceptada por toda una civilización que también honraba a Hera, a Pallas Atenea, a Afrodita, a Hécate- o Ékate-, a Artemisa.
La otra, la palestina, recién fue aceptada en 1854 cuando la Encíclica Ineffabilis la acepta como culto integrado. Los bronces y las fanfarrias de los ejércitos de David, inspirados y aleccionados por Jehová, los dicterios contra reyes infieles, la querella de las investiduras, las condenas por brujería y paganismo, las llamas y los hierros de la Inquisición, cedieron un espacio para la mujer que paría un hijo, después de un trámite de tantos años.
Después tantos siglos de muerte y destrucción, los interlocutores del Señor ponían un poco de amor y esperanza para que creciera- si le era posible-, entre tanto mandamiento.
Las civilizaciones- principalmente, los países que la llevaron adelante-, siempre necesitaron un dios propicio, local, que legalizara e impulsara a sus ejércitos para que éstos abrieran el paso al comercio ventajoso y a la mano de obra esclava. Todos los dioses necesitaban sacrificios para aplacarse y ser honrados, pero ninguno fue tan apreciado como el de los jóvenes.
Niños y jóvenes, en ese orden o en el mismo rango, los jóvenes iban a integrar los ejércitos, y los niños resultaban inevitablemente las victimas a su paso.
Los jóvenes tenían que ser fuertes y valientes como aquel hijo de Alcmene (y todavía resuenan, cercanas, las voces de sus madres con aquel Ritorna vincitor! de Caballería Rusticana) y conquistar a otra naciones, robarlas y usurparlas. Otras madres llorarían a sus hijos cuando cayeran en combate, o victimas del “botín de guerra”, o el más moderno “daño colateral”.
Las madre palestina- María-, queda únicamente circunscripta al minuto de ser madre y poco más. Es la madre del Hijo del Dios, pero tampoco su hijo la honrará: todos los testimonios (confrontar con el episodio de las Bodas de Canaá) coinciden que la llamaba “mujer”. No “madre”: “Mujer”. No obstante que ella lo acompañe hasta el último suspiro y más: hasta la entrada de la tumba.
Hoy, que está en ácida discusión la libertad de decidir si tener o no tener un hijo en determinadas circunstancias, queda sugestivamente fuera de discusión el futuro de esos hijos, las posibilidades materiales de vida y realización.
Dios- así, impersonalmente, o a través de sus interlocutores válidos-, quiere que nazcan. También Jehová y también Mahoma. ¿Por qué? Precisan tropas para abrirle el paso al comercio, como siempre. Y de paso, muchos miles viven de ser los interlocutores válidos.
Pero si hay quienes se oponen teológicamente al permiso para abortar, no protestan ni si indignan cuando otros niños mueren al paso de los ejércitos; cuando cíclicamente alguna civilización sacrifica una o dos generaciones para beneficio de las multinacionales; cuando los iluminados llevan a cabo “limpiezas étnicas”, o cuando, niños, los obligan a ser soldados, o cuando los asesinos y secuestradores de niños quedan impunes por la influencia de los mismos que no quieren que se legalice el aborto.
Tanto Alcmene- la madre productora de héroes-, como María, Mater Dolorosa- la que llora eternamente la muerte de su hijo-, se complementan notablemente: ninguna pide para su hijo que sea feliz, o que encuentre paz en su vida, o un lugar en la tierra (*).
Esos, evidentemente, son asuntos menores
(*) Solamente La Madre, de Gorki se transforma en madre de los demás cuando toma la bandera de su hijo. Pero es de temer que precise muchos siglos más que María para ser reconocida.
John Doe
miércoles, 15 de mayo de 2013
Carta de Ho Chi Min a Lyndon B. Johnson
[Carta: Texto completo]
Ho Chi Min*
15 de febrero de 1967
A su excelencia Lyndon B. Johnson
Presidente de los Estados Unidos de América
Excelencia:
Recibí su mensaje el día 10 de febrero de 1967. Ésta es mi respuesta.
Vietnam se encuentra a miles de kilómetros de Estados Unidos. Los vietnamitas nunca han hecho ningún daño a EE.UU., pero EE.UU. ha intervenido de forma continuada en Vietnam, en abierta contradicción con las promesas realizadas por su representante en la Conferencia de Ginebra de 1954, y ha intensificado la agresión militar contra Vietnam del Norte para prolongar la división de nuestro país y convertir a Vietnam del Sur en una colonia y en una base militar. Desde hace dos años, el gobierno de Estados Unidos mantiene una guerra contra la República Democrática de Vietnam, un país independiente y soberano, con el apoyo de sus fuerzas aéreas y navales.
El ejército de Estados Unidos ha cometido crímenes de guerra, crímenes contra la paz y contra la humanidad. En Vietnam del Sur, medio millón de soldados de EE.UU. y de sus aliados utilizan el armamento más inhumano y las estrategias militares más bárbaras posibles. Usan napalm, armas químicas tóxicas y gas para masacrar a nuestros compatriotas, destruir las cosechas y arrasar pueblos enteros. Miles de aviones de EE.UU. han arrojado cientos de miles de toneladas de bombas sobre Vietnam del Norte, destruyendo ciudades, pueblos, industrias y colegios.
En su mensaje parece lamentar el sufrimiento y la destrucción que sufre Vietnam. Permítame entonces que le pregunte quién ha cometido esos monstruosos delitos. Ha sido Estados Unidos, y sus aliados. El gobierno de Estados Unidos es el único responsable de la gravísima situación que se vive en Vietnam.
La agresión militar de EE.UU. contra el pueblo de Vietnam constituye un desafío a todos los países, una amenaza para el movimiento de independencia nacional y un grave peligro para la paz en Asia y en el resto del mundo.
Los vietnamitas aman profundamente la independencia, la libertad y la paz. Pero se han levantado como un solo hombre ante la agresión de Estados Unidos, sin temor a los sacrificios ni a las penalidades. Están decididos a seguir resistiendo hasta conseguir la verdadera independencia, la libertad y la paz. Nuestra justa causa despierta el apoyo y un fuerte sentimiento de solidaridad entre los ciudadanos de todo el mundo, incluidos muchos sectores de la sociedad estadounidense.
El gobierno de Estados Unidos ha desatado una guerra contra Vietnam y la agresión debe cesar. Es la única forma de restaurar la paz. El gobierno de Estados Unidos debe detener sus bombardeos y todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam, definitiva e incondicionalmente. Debe retirar de Vietnam del Sur a todas sus tropas, propias y aliadas; reconocer al Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur, y permitir que sean los ciudadanos vietnamitas quienes solucionen sus propios asuntos.
Esta es la base de los cinco puntos que mantiene el gobierno de la República Democrática de Vietnam, y que incluyen los principios esenciales de los Acuerdos de Ginebra de 1954 sobre Vietnam. Es la base de una solución política adecuada al problema de Vietnam.
En su mensaje sugería el establecimiento de conversaciones directas entre la República Democrática de Vietnam y Estados Unidos. Si el gobierno de EE.UU. desea realmente dialogar, debe detener en primer lugar y de forma incondicional sus bombardeos y todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam. Sólo después de un cese incondicional de los bombardeos y de todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam, podrán los dos países iniciar conversaciones y dialogar sobre las cuestiones que nos afectan.
Los vietnamitas no se rendirán nunca ante la agresión, y no aceptarán conversaciones bajo la amenaza de las bombas.
Nuestra causa es absolutamente justa. Sólo cabe esperar que el gobierno de Estados Unidos actúe de forma racional.
Atentamente,
Ho Chi Min
* Político vietnamita que encabezó la lucha de su país por la independencia. Derrotó en épocas distintas a dos grandes potenciales mundiales. En 1945 proclama la independencia de su país y enfrenta la agresión francesa. En la batalla de Dien Bien Phu infringe un revés definitivo a las fuerzas galas. En 1954 los Estados Unidos comienzan a intervenir en el país. A mediados de los 60 se comprometen en una guerra en la cual utilizan su enorme poderío, pero también tienen que huir estrepitosamente, sufriendo la mayor derrota militar de su historia. Ho Chi Min fue la inspiración de estas victorias.
miércoles, 30 de enero de 2013
HABLANDO DE…
(drama antiguo y cotidiano)
Personajes: Homero, su esposa Eulalia, y Pulgósides,
el perro
(Eulalia está sola, en la
cocina, tarareando y mirando por la ventana)
Homero.-(Entra
a la cocina excitado, con unos papiros escritos) Eulalia: los dioses te
sean propicios! Buen día. Sabrás que acabo de componer una relación de hechos
que me ha llevado mucho trabajo. Sé que estás ocupada, pero encontraría placer
en relatarte el resultado de mis afanes y desvelos. Los dioses son testigos que
hace meses que estoy con esto, y ni siquiera fui con los muchachos al Templo, a
honrar a Baco. Me parece que quedó bien. Cartócrates y Polímenes me han dicho
que es digna de elogio. Verás: comienza diciendo: Canta, oh, diosa...
Eulalia.-(lo interrumpe) Hablando de Cartócrates, ¿sabías que la
señora estuvo muy afectada de la garganta y de las fiebres? Horrible. No pudo
levantarse de la cama por una semana. Y con todo el trabajo que tiene con los
hijos: ninguno le quiere estudiar. Fijate que los dos mayores ni se asoman al Ágora por andar arrastrando las lorigas por el puerto. El
menor se pasa todo el día tirado, comiendo aceitunas con los cínicos. Y encima
haciendo piruetas porque no le alcanzan los sestercios. Yo no sé, pobre mujer...
Homero.- (suspira)
Eulalia: te decía que mi composición comienza diciendo: Canta, oh,
diosa...
Eulalia.-¿Y por qué te es odiosa? Dime, ¿cómo es que te
refieres a alguien así, pidiéndole que cante? Lo que es yo, cuando alguien no
me cae bien, ni lo miro. Y si es como la esposa de Polímenes, que en la feria
pasa tan orgullosa que ni saluda, ni me molesto en darle lugar. ¿Te dije que no
me saluda? No es que a mí me importe mucho pero la verdad es que es bastante
ordinaria.
Homero.- (conciliador)
Eulalia, esposa: dije Oh, diosa, y no odiosa.
Eulalia.-Me pareció que habías dicho eso, y
cuando a mí alguien me cae odiosa, mirá...A veces va a la peluquería la cuñada
de Pilémenes, aquella que te conté, del grano en la nariz, y no la traga nadie.
En cambio la hermana de Ñácates tiene gracia, es bonita y agradable como el
vino de Quíos, y mirá vos, no tiene suerte con los cortejantes: ahí anda cono
ese desganado de Pelópidas. Lo que es a mí, si me hace la mitad de lo que le
hace a esa muchacha, ya lo habría mandado marchar.
Homero.- Continúo: Canta, oh, diosa, la
cólera del Pelida Aquiles...
Eulalia.-¿Aquiles? Pero ¿no podías haber elegido
otro héroe? ¿Paris, por ejemplo, que era tan buen mozo? Mira: Hegemónides, el
hijo mayor de mi amiga Euterpe, compuso unos versos que dicen que son ma-ra-vi-llo-sos
acerca del amor de Paris y Helena. Él mismo es un efebo tan bonito, tan bien
educado, que los dioses le sonríen. Euterpe estaba tan entusiasmada, que dijo
que todo lo que se escriba después sobre ese tema, es simple imitación. ¡Qué
divino que alguien escriba así de bien! Me fascina la gente joven que escribe
bien. Porque los viejos, por lo general, están todos de vuelta y siempre
escriben de lo mismo. A mí me aburren, qué querés que te diga: yo no sirvo para
que me estén cargoseando siempre con lo mismo. ¿No saben escribir de otra cosa)
Homero.- Te hablaba de mi obra, que me insumió
muchos meses, y que me gustaría que escucharas…
Eulalia.- ¡Pero si te estoy escuchando! Siempre me
decís lo mismo, pero aquí te estoy escuchando.
Homero.- ...Canta…
Eulalia.-Y menos mal que Euterpe tuvo ese hijo tan
brillante, porque lo que es la hija, le ha dado unos dolores de cabeza, que yo
no sé, pobre cómo aguanta. Fijate que se le entusiasmó con un aeda joven que
canta en las plazas y no tiene ni un dracma partido por la mitad. De qué piensa
vivir, pobre muchacha, decime vos. No sabe ni lavarse el peplo y ya se escapa
de la casa, de puro alocada que es y se va con el aeda al otro lado del Ponto
para que la madre no la vigile. No es que esté mal viajar, vamos, pero si ya
tan joven agarra para el lado de la Jonia…Así les va, después.
Homero.-
(en la cara ya tiene un tinte verde) Vuelvo a empezar, si tú me lo permites,
querida: Canta, oh, Diosa!, la cólera del
Pelida Aquiles…
Eulalia.-¿Qué hora es? Ya es casi mediodía y no
te lavaste la cara.
Homero.-¡Eulalia, esposa, no me estás prestando
atención! Te decía...
Eulalia.- (se
levanta de la silla y levanta todas las tapas de las ollas) Lo que pasa es
que tú no lo ves, pero yo estoy atareada con la comida, que se me va todo al
fuego; está por venir el de la leña para la cocina; y se me viene encima la hora de la peluquería.
Ah!, ¿no te conté?: tengo que encontrarme
con Cipris, que después que el marido la dejó hace dos meses, ahora entró en
relación con un comerciante macedonio, que es divorciado- lo conoció en el Mercado
del Pireo-, parece que va en serio, y me va a contar todo. (Eulalia sigue hablando mientras abandona la
cocina en dirección a otra pieza ) Parece que la lleva un fin de semana por
el Egeo y ella está estusiasmadísima…
Voy corriendo.
Homero.- (solo
en la cocina, empieza a comerse lentamente los papiros a mordiscones. Pulgósides,
sentado frente a él, lo mira, atento, moviendo el rabo)
Old John Doe
martes, 29 de enero de 2013
"Mi corazón es francés, pero mi culo es internacional".
Arletty ( seudónimo de Lèonie Marie Julie Bathiat, 1898-1992, cantante y actriz francesa, en su defensa, durante el juicio que se le siguió por amoríos con un oficial nazi durante la ocupación de París. en la 2a. Guerra)
Divisa de los que corren desesperados para abrazarse con las culebras.
Arletty ( seudónimo de Lèonie Marie Julie Bathiat, 1898-1992, cantante y actriz francesa, en su defensa, durante el juicio que se le siguió por amoríos con un oficial nazi durante la ocupación de París. en la 2a. Guerra)
Divisa de los que corren desesperados para abrazarse con las culebras.
lunes, 28 de enero de 2013
Se cuenta en la Versión No Autorizada De La Biblia, que, cuando el Tipo ya estaba clavado en la cruz, tuvo un momento
de desesperación y dijo, a los cielos: Padre, Padre, ¿por qué me
abandonaste?
Y
parece que la respuesta de atrás de las nubes fue: Porque estoy harto de pedirte
que te pongas a laburar.
John Doe
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