Wilder
Pérez Sotocamejo – Stalin García Della Balla
(el
jardín de los senderos que se cruzan)
Nacieron
con diferencia de unos pocos días en dos barrios vecinos y es de suponer que
cursaron en escuelas también cercanas.
Pero
las diferencias comenzaron ya desde el potrero: mientras García gambeteaba
buscando el arco y deslumbraba en ocasiones a los mirones, Pérez jugaba
penosamente en la zaga y se transformaba
más tarde y definitivamente en un mirón
anónimo más.
En
el Liceo, Pérez era ordenado, prolijo y estudioso, concurría de traje y gomina
y siempre tenía cigarrillos. García era despeinado, llevaba los cuadernos
doblados en el bolsillo trasero del pantalón, iba a examen a febrero en todas
las materias, mangaba cigarrillos, tabaco o lo que fuera, y se destacó en la
organización de las faltas colectivas a clase.
En
Preparatorios, Pérez comenzó a ser Pérez Sotocamejo en las listas de otra gente
como él, que se reunían en cafés tranquilos para hablar del papel hegemónico de
Estados Unidos en el continente como
freno efectivo a la barbarie del comunismo.
García,
entretanto, se reunía en otros cafés más ruidosos, donde discutía sobre el
papel hegemónico de la Unión Soviética en el continente y en el mundo, como
freno efectivo a la barbarie del imperialismo yanqui.
Pérez
Sotocamejo pronto consiguió empleo como secretario de un Club político y poco después
fue secretario de un candidato a diputado que luego fue finalmente electo y
entonces Pérez Sotocamejo pasó a ser secretario de un secretario de un Ente
Autónomo, hasta que llegó a ser él mismo candidato a diputado- momento en que
eligió por primera vez un secretario para él- y luego diputado, y luego, por
supuesto- golpe de estado mediante-, ex diputado.
Por
su parte, García Della Balla, reducido su nombre al alias de El Chueco, fue pegatinero, secretario de
propaganda, secretario de finanzas, secretario de organización, secretario
barrial, secretario de zona, secretario de la Coordinadora, discrepante, amante
de la esposa de un compañero, expulsado, fundador de otro partido-vanguardia de
la clase obrera, discrepante, expulsado, fundador de otro partido-vanguardia
del proletariado, discrepante, fundador de un movimiento vanguardia de la
vanguardia, integrante del Comité Central, y bruscamente emigrado.
Durante
la dictadura, Pérez Sotocamejo fue periodista de dos o tres semanarios y
hablaba en nombre de su líder para los medios de prensa, acercando datos de lo
que se había hablado en las comidas de correligionarios, donde se labraba el
futuro del país, adonde concurría lo más granado del Partido, que era la
Reserva Unica Nacional De Respeto A Las Leyes Y Las Mejores Tradiciones Del
País.
García,
entretanto, permanecía en el silencio más absoluto, apenas visible, en
ocasiones, entre el público que aplaudía cantores populares que visitaban
Suecia, Islandia, Noruega, Finlandia, Laponia y España.
Pérez
Sotocamejo aparecía cada vez más seguido en los noticieros de tevé y en las
portadas de los diarios, y se rumoreaba su nombre para importantes Ministerios.
Nimbado por su fama de Opositor A La Dictadura En Defensa De Las Leyes, se transformó en opositor a los opositores y
votó más tarde la amnistía a los protagonistas de esa misma Dictadura en nombre
de las leyes, para dejar en claro su posición y la del Partido.
Por
su parte, El Chueco volvió del exilio (con prohibición de retornar al
país-cobijo por hurtar comestibles en un supermercado), se reintegró con
honores a la vida política del país y al viejo partido de los comienzos, hizo
facha en los diarios con sus nuevas canas,
fue diputado, renunció al cargo, pasó a llamarse García Della Balla otra
vez y se sumó a una agrupación que postulaba la candidatura a la Presidencia de
la misma persona que ya estaba ejerciendo la Presidencia en ese momento y que,
oportunamente, volvió a ganarla.
Es
necesario formar el nuevo gabinete.
Queda por último nominar al titular de Defensa
Nacional.
Se
precisa un hombre de extrema confianza del Presidente.
El
Presidente maneja dos nombres.
Pérez
Sotocamejo lo invita con un cigarro,
García Della Balla se lo enciende.
John Doe
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