lunes, 28 de enero de 2013



Wilder Pérez Sotocamejo – Stalin García Della Balla

(el jardín de los senderos que se cruzan)




Nacieron con diferencia de unos pocos días en dos barrios vecinos y es de suponer que cursaron en escuelas también cercanas.
Pero las diferencias comenzaron ya desde el potrero: mientras García gambeteaba buscando el arco y deslumbraba en ocasiones a los mirones, Pérez jugaba penosamente en la zaga  y se transformaba más tarde  y definitivamente en un mirón anónimo más.
En el Liceo, Pérez era ordenado, prolijo y estudioso, concurría de traje y gomina y siempre tenía cigarrillos. García era despeinado, llevaba los cuadernos doblados en el bolsillo trasero del pantalón, iba a examen a febrero en todas las materias, mangaba cigarrillos, tabaco o lo que fuera, y se destacó en la organización de las faltas colectivas a clase.
En Preparatorios, Pérez comenzó a ser Pérez Sotocamejo en las listas de otra gente como él, que se reunían en cafés tranquilos para hablar del papel hegemónico de Estados Unidos en el continente  como freno efectivo a la barbarie del comunismo.
García, entretanto, se reunía en otros cafés más ruidosos, donde discutía sobre el papel hegemónico de la Unión Soviética en el continente y en el mundo, como freno efectivo a la barbarie del imperialismo yanqui.
Pérez Sotocamejo pronto consiguió empleo como secretario de un Club político y poco después fue secretario de un candidato a diputado que luego fue finalmente electo y entonces Pérez Sotocamejo pasó a ser secretario de un secretario de un Ente Autónomo, hasta que llegó a ser él mismo candidato a diputado- momento en que eligió por primera vez un secretario para él- y luego diputado, y luego, por supuesto- golpe de estado mediante-, ex diputado.
Por su parte, García Della Balla, reducido su nombre al alias de El Chueco, fue pegatinero, secretario de propaganda, secretario de finanzas, secretario de organización, secretario barrial, secretario de zona, secretario de la Coordinadora, discrepante, amante de la esposa de un compañero, expulsado, fundador de otro partido-vanguardia de la clase obrera, discrepante, expulsado, fundador de otro partido-vanguardia del proletariado, discrepante, fundador de un movimiento vanguardia de la vanguardia, integrante del Comité Central, y bruscamente emigrado.
Durante la dictadura, Pérez Sotocamejo fue periodista de dos o tres semanarios y hablaba en nombre de su líder para los medios de prensa, acercando datos de lo que se había hablado en las comidas de correligionarios, donde se labraba el futuro del país, adonde concurría lo más granado del Partido, que era la Reserva Unica Nacional De Respeto A Las Leyes Y Las Mejores Tradiciones Del País.
García, entretanto, permanecía en el silencio más absoluto, apenas visible, en ocasiones, entre el público que aplaudía cantores populares que visitaban Suecia, Islandia, Noruega, Finlandia, Laponia y España.
Pérez Sotocamejo aparecía cada vez más seguido en los noticieros de tevé y en las portadas de los diarios, y se rumoreaba su nombre para importantes Ministerios. Nimbado por su fama de Opositor A La Dictadura En Defensa De Las Leyes,  se transformó en opositor a los opositores y votó más tarde la amnistía a los protagonistas de esa misma Dictadura en nombre de las leyes, para dejar en claro su posición y la del Partido.
Por su parte,  El Chueco volvió del exilio (con prohibición de retornar al país-cobijo por hurtar comestibles en un supermercado), se reintegró con honores a la vida política del país y al viejo partido de los comienzos, hizo facha en los diarios con sus nuevas canas,  fue diputado, renunció al cargo, pasó a llamarse García Della Balla otra vez y se sumó a una agrupación que postulaba la candidatura a la Presidencia de la misma persona que ya estaba ejerciendo la Presidencia en ese momento y que, oportunamente, volvió a ganarla.
Es necesario formar el nuevo gabinete. 
Queda  por último nominar al titular de Defensa Nacional.
Se precisa un hombre de extrema confianza del Presidente.
El Presidente maneja dos nombres.
Pérez Sotocamejo lo invita con un  cigarro, García Della Balla se lo enciende.


                                                                       John Doe

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